ALTERACIÓN EN LA CONDUCTA INFANTIL Y EL OMEGA 3

El desarrollo infantil se lleva a cabo de forma paralela y armónica en las distintas áreas permitiendo que el niño se vaya adaptando de forma natural a las exigencias del entorno. Sin embargo existe un grupo de niños en el que ésta armonía no se manifiesta produciendo estilos cognitivos y conductuales diferentes.

Múltiples factores inciden de forma directa o indirecta en el patrón de comportamiento del niño; tales como las normas, las prácticas, las creencias, los valores del entorno familiar del niño y también el social.  Pero la dinámica de la sociedad actual facilita que los niños estén más expuestos a diferentes tipos de estímulos que pueden interferir de la conducta final de un niño, una de ellas en la que nos vamos a centrar con éste artículo es: La alimentación.

Actualmente, la dieta occidental se caracteriza por un aumento de consumo de grasas trans y ácidos grasos Omega 6, es deficiente en ácidos grasos Omega 3 que se obtienen principalmente a través del consumo de pescados.

La buena disponibilidad en la dieta de Omega 3 influye en una adecuada función cerebral, en la atención, y otras capacidades cognitivas tanto en la edad adulta como en la infancia.

Es importante considerar que la intervención temprana sobre los distintos factores que pueden influir en los problemas conductuales en los niños.

Se han realizado varios estudios como por ejemplo, estudio EPOCA, que consistió en evaluar el impacto de los problemas conductuales de los niños, sobre el estado de salud y la calidad de vida de ellos y de sus padres, además de demostrar cómo las medidas no farmacológicas como el uso de Omega 3 o aumentar la ingesta de alimentos ricos en Omega 3 pueden influir en dichos problemas conductuales.

Se desarrolló durante el periodo de tiempo entre abril 2014-marzo 2015 en consultas de pediatría escogiendo niños entre 6-12 años de edad, descartando patología neurológica y psiquiátrica.

En función de la información que referían los padres sobre problemas en; conducta, atención, nerviosismo, hiperactividad, rendimiento escolar, concentración, aprendizaje, y se les siguió durante 3 meses: (problemas de conducta (37%) y de atención (34%), nerviosismo (27.2%))

Se les recomendó un cambio de estilo de vida ( tales como; ejercicio físico, higiene del sueño, medidas cognitivo conductuales).

En la siguiente visita, se pudo realizar un análisis entre dos grupos de características homogéneas para comparar los resultados entre un grupo de niños al que se le ofreció el uso de complementos alimentarios Omega 3 (50.7%)  y los que no recibieron el complemento Omega 3 (49.3%).

En general, se observó una mejora a los 3 meses en todas las categorías, independientemente de las medidas recomendadas.

Pero las puntuaciones a 3 meses mostraron que el uso de complementos con ácidos grasos Omega 3, solo o en combinación con otras medidas se asoció a una reducción mayor del 35% que el otro grupo que no recibió, con respecto a los problemas conductuales del inicio. Se observó con mayor valor significativo en los problemas de hiperactividad.

Los hábitos de alimentación de los niños hoy en día, están más centrados en pasta, arroz, patata, huevos, carnes, sobre todo fritos que es lo más rápido de preparar, y menos verduras, hortalizas, y fruta fresca. Además un menos consumo de pescado por parte de los niños que es la fuente principal de Omega 3.

pescados

Cada vez, se evidencian un papel del factor nutricional  en la conducta infantil  y la psicopatología en la edad adulta también. Es fundamental cuidar nuestros alimentos de forma diaria porque todo aquel que ingerimos nos afecta a nivel metabólico, y a nivel cerebral. En las edades tempranas con mayor intensidad durante el desarrollo global del cuerpo.

Los ácidos grasos Omega 3, o ácido linolenico, es un tipo de grasa poliinsaturada esencial, fundamental, quiere decir que el cuerpo no lo fabrica, y es preciso conseguirlo a través de la alimentación.

La grasa Omega 3, son componentes estructurales importantes de todas las membranas celulares, por lo que afecta a su funcionamiento.

Existen varios ácidos grasos Omega 3, pero los 3 más importantes son:

  1. AEP: Ácido eicosapentanoico.
  2. ADH: Ácido docosahaexanoico.
  3. ALN: Ácido alfalinoleico.

El AEP y ADH se encuentran sobre todo en los pescados grasos,  mientras los ALN se hallan en algunos aceites vegetales pero en pequeñas cantidades, en su mayoría.

La función de AEP y ADH son de gran importancia sobre todo para el sistema cardiovascular para el buen funcionamiento del corazón y sistema vascular, inmunológico y sistema nervioso principalmente como hemos dicho previamente se centra en la retina por lo que favorece y mantiene una buena vista, además de encontrarse en la corteza cerebral que favorece su excelente funcionamiento, lo que ha demostrado el estudio mencionado que ayuda a mejorar la conducta, la cognición y mejora la hiperactividad en la edad infantil, y mejoría de la conducta psicológica en la vida adulta.

La cantidad diaria recomendada:

Se cree que en condiciones normales se aconseja 1 gr de ácidos grasos Omega 3 al día es suficiente. Se puede encontrar en los pescados; angulas, arenque, salmón, abadejo, y el atún.

En vegetales tales como: aceite de linaza, semillas de calabaza, nuez, colza, judías de soja.

O complementos de ácidos grasos Omega 3  que contienen aceite de Salmón, atún y sardinas, para las personas que no toman alimentos ricos en ácidos Omega 3.

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