ECONOMIA COLABORATIVA – Intro

Se dice que en cada hogar hay un taladro y que medianamente se acaba usándolo durante unos 14 minutos en toda su vida útil. El consumo colaborativo quiere cambiar esta óptica, que la satisfacción no provenga de poseer bienes, sino de tener acceso a ellos. Alquilar habitaciones o viviendas, microfinanciar proyectos, emprender, bancos del tiempo, compartir coche, comer, bicicletas, barcos, vender libros. etc…. El consumo colaborativo transforma radicalmente las relaciones económicas para pasar del tener al compartir.

La economía colaborativa permite saltarse intermediarios o elegir nuevos dentro de un acuerdo libre entre personas o entidades. Sobretodo se basa en comunidades que compartan valores y cuyos miembros se reconozcan en ellas.

Este nuevo modelo de capitalismo en transformación apunta, por diferentes motivos, hacia la necesidad de una mayor responsabilidad social, económica y ambiental. De hecho hay quen le llama, y eso nos gusta, CAPITALISMO SOLIDARIO.

Entre las posibles causas: una crisis de valores y significados producida por la recesión financiera, el avance de las tecnologías a tiempo real, «la creciente importancia de la comunidad y el respeto por el medio ambiente; la necesidad de transparencia; el impacto local y la cooperación»: todo son factores clave que han acercado la ciudadanía a la economía del bien común.

 

EMPODERANDO AL CONSUMIDOR: productor y cliente

Gracias a las nuevas tecnologías se incrementa la eficiencia y el tejido social de confianza, se facilita la interacción de los usuarios, se simplifican y abaratan las relaciones económicas monopolizadas hasta ahora por otros agentes y se ofrece la posibilidad de compartir un rico y valioso contenido de mercancías y servicios. Cambian las reglas del juego.

Los consumidores se mezclan con los productores, convirtiéndose en prosumers o consumidores proactivos, que actúan también como productores y prescriptores, con especial valor para su marca. El prosumer (entre productor y consumidor) se mide por su capital de reputación, la moneda social que determina su éxito en la red. Esto es lo que se traduce en apoyos al proyecto, aportaciones, visitas y en redifusión en más comunidades.

La economía colaborativa es también una oportunidad de una nueva manera de entender el emprendimiento, eso es lo que LIVINGSMART adopta, defiende y promueve.

Lo que queremos es concienciar a la sociedad sobre la necesidad de estimular un emprendimiento caracterizado para tres factores claves: ser social, colaborativo y disruptivo.

Es emprendimiento social porque se trata de poner en marcha iniciativas que permitan a sus responsables obtener dignamente su sustento económico, al mismo tiempo que se convierten en agentes de cambio que aportan soluciones a los principales problemas de su entorno. Es decir, un emprendedor social logra un beneficio económico para él y un beneficio compartido para toda la comunidad.

Es emprendimiento colaborativo porque apostamos por la colaboración, en lugar de por la competitividad. La inteligencia colectiva, es decir, la unión de nuestras capacidades y talentos, siempre ha sido y será el principal motor de avance de la humanidad. Sabemos que la economía colaborativa es mucho más que una moda. Ha llegado para quedarse y para marcar las nuevas reglas del juego. Un juego que es colectivo y en el que por tanto parten con ventaja quienes mejor saben colaborar entre sí.

Es emprendimiento disruptivo porque apostamos por los agentes de cambio social. El emprendedor social no soluciona simplemente problemas sociales. No es un solucionador de problemas, es un agente que trabaja a favor del cambio social. Su objetivo es promover un nuevo tipo de sociedad mejor donde ya no existan los problemas a los que trata de dar respuesta.

 

Este modelo colaborativo surge como una alternativa a los modelos económicos tradicionales pero también es una oportunidad: «l consumidor empoderado tiene capacidad para criticar, recomendar, actuar, intercambiar, alquilar o vender. Para el proveedor o vendedor permite conocer mejor qué se quiere y cómo se quiere, adaptarse, cambiar y rectificar el enfoque.

 

El futuro de la economía del bien común

 

Estamos convencidos que este es el camino, que desde la innovación social con nuevas fórmulas de consumir y compartir como la que ofrece la economía colaborativa se puede progresar mejor y para más gente.

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Rachel Botsman: The currency of the new economy is trust

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