“MI MAMÁ ME MIMA” Los secretos de la buena alimentación durante tu lactancia en tu bebé

Qué bonita es la imagen de una mama con su bebé en el momento de la lactancia, es una estampa muy entrañable, la lactancia es el lenguaje universal del amor de la madre a su pequeño.

En la consulta, las revisiones de 7 días de vida son mis favoritas; se les ve a los padres con cara de ilusión, amor, ternura, sacrificio y también se puede decir que con cara de cansancio por las pocas horas de sueño. Es un periodo de tiempo de adaptación de ambos progenitores con su pequeño recién llegado a casa. Poco a poco las piezas del puzzle irán encajando y adaptándose hasta construir un cuadro precioso de la familia.

Una de las últimas lecturas que he realizado sobre la lactancia, ha sido de un artículo muy interesante publicado en la revista médica de la sociedad Española de Nutrición Enteral y Parenteral que os voy a resumir hoy y que os recomiendo leer:

“Los mil primeros días de vida y la prevención de la enfermedad en el adulto – Nutrition in early life and the programming of adult disease: the first 1000 days. José Manuel Moreno Villares, Servicio de Pediatría. Unidad de Nutrición Clínica. Hospital 12 de Octubre. Universidad Complutense de Madrid. Madrid” Nutr Hosp 2016;33(Supl. 4):8-11

Los primeros 1000 dias de vida de un recién nacido, incluso en la etapa intrauterina, se caracterizan por su crecimiento rápido y la maduración de órganos y sistemas. Los cambios tanto en la calidad como en la cantidad de los nutrientes que consumen la mujer embrazada durante la lactancia y el niño en etapas posteriores pueden influir mucho y de forma permanente sobre esos órganos en desarrollo del pequeño. Y lo más importante es que puede influir fundamentalmente en la edad adulta; una buena alimentación materna durante la gestación y la lactancia influyen en prevenir las enfermedades cardiovasculares, la aparición de síndrome metabólico o, incluso, la intolerancia a los hidratos de carbono.

Este fenómeno se conoce como PROGRAMACIÓN METABÓLICA TEMPRANA.

  • En la Etapa Fetal:

Los datos científicos en el estudio relacionan entre el entorno materno en el periodo gestacional con el crecimiento y en el desarrollo de los órganos y tejidos fetales.  La presencia de desnutrición fetal, responde con una serie de adaptaciones, que incluye la redistribución de la energía hacia los tejidos del cerebro, el corazón, y la glándula adrenal. Por lo que el resto de los órganos tendrán un flujo reducido. Esto es lo que se conoce como “Fenotipo Ahorrador”, que produce cambios en el metabolismo. La teoría del Fenotipo Ahorrador, explica la relación entre crecimiento uterino retardado y el mayor riesgo de padecer hipertensión arterial, obesidad, diabetes tipo 2, osteopenia que aparece en edad adulta.

En el periodo de la II Guerra Mundial, se hizo un seguimiento a los niños nacidos durante el periodo de la gran hambruna ocurrida en el invierno de 1944-1945 en Holanda. Las madres que sufrieron hambre (sobre todo una desnutrición a nivel de micronutrientes) durante la gestación dieron a luz a recién nacidos de diferentes pesos y tamaños y que, en el seguimiento a lo largo de toda su vida, experimentaron tasas muy diferentes de enfermedades de tipo cardiovascular.

  • Etapa Lactancia materna y primera infancia:

Se conocen bien los efectos sobre la salud a largo plazo que tiene la lactancia materna en el bebé, tanto sobre la prevención de enfermedades autoinmunes como metabólicas, además del factor de protección que eso entraña en la vida del pequeño y también en la vida que tendrá de adulto. En ésta etapa, es fundamental mantener un buen estilo de vida en la alimentación de la madre para proporcionar una nutrición idónea para su bebé aportándole todos los nutrientes necesarios y adaptados a las necesidades de cada día.

Los datos científicos demuestran con fuerza suficiente la influencia de los factores nutricionales durante las primeras etapas de la vida (los 1.000 primeros días) en la salud posterior. Este hecho tiene un gran impacto en la salud pública, porque enfermedades de riesgo cardiovascular; como la diabetes tipo 2, la enfermedad coronaria o la cerebrovascular, la osteoporosis o la hipertensión arterial, entre otras, pueden verse influidas por estas condiciones que ocurren durante esos periodos críticos del desarrollo.  Esto hace que sea un punto estratégico enfocado a cambiar la carga de las enfermedades no transmisibles, sobre todo en la promoción de la lactancia materna o en la atención a la alimentación de la embarazada; puntos muy clave para tener una vida con una salud óptima.

En próximos artículos, que publicaré en LIVINGSMART que os invito a seguir,  hablaré sobre las bases nutricionales que debe contener la dieta y  alimentación en una mujer en etapa gestacional y durante la lactancia.

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