QUE AGUA NOS LLEGA DEL GRIFO?

El Agua es indispensable para la vida, uno de los recursos más importantes, podemos sobrevivir más tiempo sin comer, pero la deshidratación nos puede llevar rápidamente a fallos funcional y a la muerte.

 

El agua llega a nuestros hogares trás pasar por las que se llaman plantas de potabilización. Bajo el punto de vista microbiológico el agua corriente que sale de las plantas de potabilización puede considerarse segura. Aunque, como veremos, muchas cosas pueden pasar desde su salida de las plantas a lo largo de los varios kilometros que el agua tiene que recorrer hasta llegar a nuestros hogares.

 

El tratamiento de desinfestación más utilizado es el cloro, una sustancia biocida que tiene la propiedad de eliminar la mayoría de los agentes biologicos que pueden ser causas de enfermedades infecciosas (gérmenes, parásitos, bacterias, virus). El cloro es lo que convierte el agua en potable ( que no es lo mismo que decir SALUDABLE).

 

Ela gua del grifo sale de las plantas de potabilización totalmente potabilizada pero puede venir acompañada también de otros componentes. Los subproductos de la desinfestación del agua son entre las sustancias más preocupante por su potencial riesgo para la salud. Estos subproductos se forman en el agua cuando se utiliza el cloro como agente desinfectante, se trata de los compuestos organoclorado y organobromados, también conocidos como trihalometanos (THM). Hacen parte de este grupo sustancias tan tóxicas como el Cloroformo, el Bromoformo, el Bromodiclorometano o el Dibromoclorometano.

 

Como se producen estos THM? Básicamente su formación se produce cuando el cloro reacciona con materia orgánica presente en ela gua, una de sus características es que se volatilizan con facilidad. Normalmente los niveles de THM permitido en el agua estan legislados, aunque en varias ocasiones se ha habido noticia de niveles superiores a los permitidos. El problema de los THM es que pueden llegar al interior del organismo y allí bio-acumularse principalmente por tres vías: por ingestión, inhalación y por absorción dérmica. Es decir por el agua que bebemos, por los compuestos que se hacen volátiles durante una prácticas tan cotidiana como ducharse y con el simple contacto de la piel con el agua (en las piscinas, por ejemplo).

 

El Cloro (y sus derivados) pueden producir irritaciones, eccemas o hiperreactividad bronquial. Varios estudios recientes han  vinculado la exposición a los trihalometanos con enfermedades como el cáncer de vejiga.Este estudio, llevado a cabo por el quipo de investigación del IMIM de Barcelona concluyó afirmando que los participantes al estudio que normalmente pasaban más tiempo bajo la ducha en municipios con alto niveles de THM tenían un riesgo mayor de padecer cancer. Otros estudios han avalado estas conclusiones asociando la concentración de THM con varios tipos de cáncer (vejiga, colon, recto) y con defectos de nacimientos en bebés de madres expuestas a estas sustancias.

 A parte del cloro e de sus derivados el agua del grifo puede venir cargada de otros contaminantes químicos como nitritos, nitratos, restos de pesticidas, fertilizantes, metales pesados como el plomo o el aluminio, medicamentos, entre otros. Esto depende, entre otras cosas, por los problemas derivados de tramos de tuberías antiguo, de infiltraciones etc.

 El empleo de tuberías de plomo, por ejemplo, fue una práctica habitual hasta la década de los 70, cayendo posteriormente en desuso. Sin embargo, una cantidad considerable de los inmuebles antiguos cuentan aún con instalaciones de este tipo. En las conducciones de los edificios de reciente construcción no es habitual encontrar elementos de plomo, pero sí que pueden existir algunas piezas de ensamblaje cuya composición presenta plomo, como es el caso de los accesorios de bronce o las soldaduras de plomo en conducciones de cobre. El plomo presente en estas conducciones y accesorios es disuelto por el agua, lo que da lugar a niveles variables de concentración en función de las características del agua de cada zona. La Organización Mundial de la salud ha recomendado que se tomen las medidas oportunas para reducir los niveles de plomo en las aguas de consumo. El organismo dio la voz de alarma al comprobar que en conducciones antiguas la concentración de plomo puede exceder los cincuenta microgramos por litro, cuando los valores de seguridad se sitúan en diez microgramos por litro.

Los efectos del plomo sobre la salud son bien conocidos. Los síntomas de la exposición al plomo incluyen cólicos, pigmentación de la piel y parálisis. Generalmente los efectos del envenenamiento por plomo son neurológicos o teratógenos. Las mujeres son más susceptibles al envenenamiento que los hombres, registrando alteraciones menstruales, infertilidad y aumentando el riesgo de aborto. Los niños absorben mayores cantidades de plomo por unidad de masa corporal que los adultos, lo que puede acarrear dificultades en el desarrollo, cambios de comportamiento y desorden en la concentración.

En España los límites de plomo en el agua de consumo vienen regulados por el Real Decreto 140/2003, que establece una concentración máxima de 25 microgramos por litro, con una reducción de este límite hasta los 10 microgramos por litro en 2014. Asimismo, el Real Decreto 140/2003 establece que antes de 2012 deben llevarse a cabo las reformas pertinentes en las instalaciones interiores de edificios públicos y establecimientos con actividad pública, así como en las redes de distribución públicas o privadas. Los ayuntamientos cuentan con planes de inspección de viviendas, pero el tema ha perdido actualidad mediática en los últimos tiempos, por lo que numerosas comunidades de vecinos no han revisado sus instalaciones para comprobar si en ellas existen conducciones o accesorios de plomo. En otros casos las instalaciones no resultan suficientemente accesibles para su inspección completa o la sustitución tiene unos costes difíciles de asumir por los propietarios.

 ¿Qué precauciones se pueden tomar para reducir la exposición al plomo si se constata que las instalaciones presentan conducciones de plomo y no se puede acometer de inmediato la sustitución? Existen algunas recomendaciones:

–         Dejar correr antes el agua del grifo antes de beberla, especialmente si no se ha utilizado el grifo en las últimas horas, ya que el estancamiento del agua en las tuberías favorece el aumento de la concentración de plomo. Es recomendable dejar correr el grifo hasta que se aprecie un descenso en la temperatura del agua, lo que indicará que el agua que estaba inicialmente en la tubería ha sido desplazada y sustituida por agua de la red general. Con vistas a reducir el gasto de agua, es recomendable hacer acopio de agua en ese momento para el resto del día.

–         No beber el agua procedente del grifo del agua caliente, puesto que habitualmente presenta una mayor concentración de plomo debido a la mayor capacidad del agua caliente para disolver el plomo de la tubería.

–         Establecer una rutina de actividades domésticas en la que actividades tales como ducharse, encender la lavadora o el lavaplatos se realicen a primera hora de la mañana antes de usar el agua para beber, cocinar, lavar frutas y verduras, etc.

–         Existen algunos dispositivos domésticos que pueden ayudar a reducir el contenido de plomo del agua, aunque requieren una revisión periódica. En un próximo artículo analizaremos las diferentes tecnologías a nuestras disposición para mejorar sensiblemente la calidad del agua del grifo, especialmente la utilizada para el consumo humano (para bener y para cocinar).

 MEDICAMENTOS EN EL AGUA?

Cuanto a la presencia de farmacos en el agua del grifo hay que decir que actualmente no se controla la presencia de fármacos en el agua que distribuyen las redes públicas. Sin embargo, todos los análisis que se realizan a nivel local detectan la presencia de trazas importantes de medicamentos, que pueden incluir antibióticos e incluso otros más potentes, como los antidepresivos aunque, por suerte, en menor proporción.

Las organizaciones medioambientales están cada vez más preocupadas por los efectos de esta contaminación para los ecosistemas y la salud humana. Y, por primera vez, la industria del tratamiento y distribución del agua parece estar dispuesta, también, a considerar nuevas medidas para evaluar la calidad del líquido que llega a nuestros hogares.

Como consecuencia directa del cada vez mayor consumo de productos farmacéuticos en las sociedades ricas, las aguas superficiales contienen muchas sustancias terapéuticas, entre las que se cuentan también productos veterinarios usados masivamente por el sector ganadero.

Los fármacos proceden del consumo doméstico y de tratamientos veterinarios ganaderos

Nuestro organismo rechaza más de la mitad de los principios activos suministrados por los fármacos y el resultado es que dicha parte acaba en las aguas residuales, que las plantas de tratamiento de aguas superficiales no están diseñadas para tratar. La existencia de este tipo de contaminación está claramente demostrada, pero todavía no está sujeta a una reglamentación específica.

 La propuesta de la Comisión Europea de revisión de la vigente Directiva Marco del Agua, realizada este verano, no incluyó las drogas entre las 50 sustancias cuya vigilancia en el agua es prioritaria.

 Si el Parlamento Europeo votó en 2012 a favor de incluir los fármacos en el control de la calidad del agua, los estados continúan alegando una supuesta “incertidumbre” desde el punto de vista de la ciencia al respecto.

 En Francia, el último informe de la Agencia Nacional para la Seguridad Alimentaria, Medio Ambiente y Trabajo (Anses), publicado en febrero de 2013, llegó a la conclusión de que, efectivamente, los riesgos para la salud humana de esta contaminación son insignificantes, aunque  la agencia reconoce una falta de datos sobre la exposición a la toxicidad crónica y su correcta evaluación. El informe no convence a las ONG medioambientales. Éstas son más propensas a considerar la evidencia de los efectos nocivos de los fármacos, en particular los disruptores endocrinos (SAE), cuyos efectos son acumulativos.

 Una posible solución pasaría por una regulación más estricta de las condiciones de autorización de nuevos medicamentos, que deberían tener en cuenta su impacto en el medio ambiente, un punto sobre que, por el momento, prefieren no manifestarse las asociaciones europeas de la industria farmacéutica, cuya capacidad de influencia sobre el mundo político no es menor.

 Para el equipo de LIVINGSMART la temática del agua es algo MUY importante ya que puede afectar directamente a nuestra salud.

 También hay que precisar que la calidad del agua puede variar de ciudad a ciudad y dentro de una misma ciudad de zona a zona, según de donde se potabiliza el agua, el estado de las tuberias y muchos más factores. Invitamos quien tenga dudas acerca de la calidad del agua que llega a su domicilio que En primer lugar llame a la entidad gestora del abastecimiento, en la factura del agua vendrá el número de teléfono. También puede informarse en su Ayuntamiento. Para consejos sanitarios. el consejo es dirigirse a las autoridades sanitarias de su Comunidad Autónoma o de su provincia.

Seguiremos de cerca las próximas novedades acerca de estos asunto, asài como sugeriremos y promocionamos actividades, buenos hábitos, prácticas y tecnologías que puedan ayudarnos y asegurarnos un agua de mejor calidad y de exponernos a menos agentes tóxicos y nocivos.

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